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Capacitacion y asesoria en desarrollo empresarial

jueves, 12 de noviembre de 2015

3 mandamientos de la ventaja comparativa para emprendedores

Cada vez que, por coda, termino haciendo algo que no me gusta, en lo que no soy experta o que me hace sentir insegura, recuerdo a David Ricardo y su concepto de ventaja comparativa. Pareciera que desde el siglo XIX me llega la voz de este economista autor de uno de los conceptos básicos que fundamenta la teoría del comercio internacional hasta nuestros días.

La ventaja comparativa es un concepto lógico que demuestra que los países tienden a especializarse en la producción y exportación de aquellos bienes que fabrican con un costo más bajo respecto al resto del mundo. Y tal como funciona para las naciones, opera para las personas en lo individual y para las empresas. Es decir, cada quien debe hacer aquello en los que es comparativamente más eficiente que los demás y tendrá que dejar en manos de otros los bienes y servicios en los que es más ineficaz y que, por tanto, produce con costos y gastos comparativamente más altos que el resto.

La teoría desarrollada por David Ricardo a principios del siglo XIX, postula una idea simple y sensata: aunque alguien sea capaz de fabricar ciertos productos o de dar ciertos servicios, lo mejor es especializarse en aquellos rubros para los que su ventaja sea comparativamente mayor o su desventaja comparativamente menor.

Un ejemplo ilustra fácilmente la idea de Ricardo: Un abogado quiere plantar 10 flores en su jardín y se tarda 1 hora en hacerlo. Un jardinero se tarda 3 horas en plantar las mismas 10 flores. El abogado cobra por hora 2,000 pesos. El jardinero 100. A pesar de que el abogado puede plantar las flores, es decir, tiene los conocimientos y puede desempeñar más rápidamente la tarea, le conviene contratar a un jardinero, pagarle 300 pesos por el encargo e irse a trabajar para cobrar su cuota por hora.

Nada tiene de indigno que un ingeniero salga a barrer la calle de la fábrica en la que trabaja; sin embargo, es mejor contratar a un barrendero que haga las labores de limpieza y que aquél aproveche el tiempo haciendo tareas que pueden retribuirle más a la empresa. Sin embargo, una tendencia creciente entre los emprendedores es creer que ellos deben hacerlo todo. En un afán por optimizar recursos quieren desarrollar una idea, generar una propuesta de valor, vender productos y servicios, encargarse de las campañas publicitarias y de la promoción, llevar la contabilidad, calcular los impuestos, abrir la puerta y servir el café. Evidentemente, eso trae consigo un costo de oportunidad altísimo y un desperdicio circunstancial que no alcanzan a ver.

Un emprendedor astuto sabrá rodearse de un equipo de expertos que lo ayuden a desarrollar un plan de trabajo en que la división de tareas responda a la teoría de David Ricardo. Es decir, dará a cada quien la tarea que mejor sabe desempeñar, incluso si eso implica llamar a externos.
Y para ello el emprendedor deberá cumplir 3 mandamientos:
  1. Repartirá las responsabilidades entre aquellos que son más eficientes para llevarlas a cabo.
  2. Entenderá que él no puede ser experto en todo y delegará alegremente las funciones en manos que sepan hacer las cosas mejor.
  3. Pagará con gusto los servicios, asesorías, consejos y capacitaciones necesarias para dejar lista su idea para salir al mercado.
Un emprendedor debe entender el proceso a seguir para hacer que su idea tome forma y se convierta en un proyecto exitoso. Por desgracia, lo más común es encontrarnos a personas que están tan enamoradas de su propósito que edifican una barrera que actúe como fortaleza y no permiten ningún tipo de pensamiento que se salga de esa línea. No obstante, abrir los ojos y los oídos no es mala idea.

También es frecuente que un emprendedor quiera utilizar todas las facilidades de los servicios gratuitos que hay en internet o que ofrecen las redes sociales. Se olvidan de que el tiempo es un recurso escaso y valioso que ellos deben utilizar a su favor, y no desperdiciarlo haciendo pininos en aquello que podrían encomendar a alguien más.

La teoría de David Ricardo, tan apreciada por el entorno económico como la evolución de la teoría de Adam Smith, puede encontrar un paralelismo en el conocimiento popular. El refrán que reza: lo barato sale caro es lo que la ventaja comparativa trata de explicar. Muchos emprendedores hacen ahorros mal entendidos. Ven el tronco y dejan de ver el bosque. Se concentran en detalles y pierden de vista el paisaje.
Desde luego, no trato de decir que un emprendedor debe salir a concretar su idea con la cartera desenvainada. Eso sería un error, como también lo es tenerla encerrada bajo piedra y lodo. Los dos extremos son igualmente dañinos. Ambos fallan en la misma dimensión: deben tener en cuenta la ventaja comparativa. Para ello es preciso saber hacer cuentas, tener parámetros apropiados y determinar adecuadamente las prioridades.

Entiendo que muchos proyectos de emprendimiento se basan en ideas novedosas y que no se cuenta con muchos datos para comparar y llegar a una conclusión fundamentada. Por lo tanto es importante acercarse a expertos que puedan dar un punto de vista fresco y objetivo sobre las ideas que se pretende desarrollar. Zapatero a tus zapatos es un consejo que permite abordar con serenidad la forma en que debemos discernir qué es lo que debemos hacer personalmente, y qué es lo que debemos dejar para que otros lo hagan.

Claro que a un emprendedor no se le caen las manos por servir un café ni se deshonra por contestar el teléfono; sin embargo, es muy probable que si deja esas y otras actividades en manos expertas, él puede rentabilizar más el proyecto dedicándose a lo que le ayudará a ver que su proyecto avance, a aquello que en verdad le apasiona y para lo que es realmente bueno.

Por eso, cuando por coda me da la tentación de hacer algo que no me gusta, en lo que no soy experta o en lo que me siento insegura, pienso en David Ricardo y busco rápidamente a alguien que lo sepa hacer y me quito de problemas. Sé que el economista inglés, desde el siglo XIX, estará sonriendo satisfecho por mi decisión

Cecilia Durán Mena
Forbes (México)

C

jueves, 5 de noviembre de 2015

El Pitch perfecto en 5 pasos

Cuál es el promedio de tiempo que un inversor pasa escuchando un pitch? 3 minutos y 44 segundos.

Sí, has leído bien. Esta corta capacidad de atención es una prueba clara de que las presentaciones cuando más cortas e impactantes sean, mucho mejor. Si quieres presentar tu proyecto ante tus potenciales inversores, debes perfeccionar el arte del pitch. A continuación te damos 5 consejos esenciales para conseguirlo:

1. Optimiza su diseño

El pitch nace con el objetivo principal de ayudarte a conseguir dinero para tu proyecto, por lo que debes esforzarte en realizar una presentación con un diseño personalizado. Los contenidos visuales se procesan 60.000 veces más rápido en el cerebro que los textos, así que asegúrate de que tu diseño es de primera clase. Invierte un poco de tiempo y dinero para lograr que esa presentación sea perfecta. Un buen diseño puede marcar la diferencia entre un NO y un SI.

2. Los 10 elementos

Un buen pitch siempre toca estos 10 elementos:
1. La empresa y su visión
2. El Problema
3. La Solución
4. La Oportunidad
5. El Producto / Servicio
6. El Equipo
7. El Modelo de ingresos
8. La Competencia
9. Las Finanzas
10. La Pregunta final
Puedes cambiar el orden un poco, pero seguir este esquema te ayudará a guiar tu discurso por el buen camino y a estar preparado ante cualquier pregunta.

3. Centrarse en las Finanzas

Uno de los puntos más importantes de tu pitch y que más interesa a tus potenciales inversores, son las finanzas. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Harvard revela que la mayoría de la cantidad de tiempo que se empleo en un pitch, se invierte en la diapositiva de este apartado (23,2 segundos).

4. Utiliza el PDF

Si tienes la intención de distribuir todo lo relacionado con tu pitch hazlo en PDF. No permitas que los problemas de formato y tipo de letra de programas como PowerPoint y Keynote arruinen tu presentación. Utilizar un PDF es una solución fácil que reforzará tu credibilidad.

5. Calidad mejor que cantidad

Es tentador pensar que cuantos más inversores contactes, más dinero obtendrás, pero no siempre es así. No pierdas el tiempo. Investiga e invita a tu pitch a aquellos inversores que ya tengan algún tipo de relación con el nicho de mercado de tu negocio. Lo importante es que antes de enseñarles tu idea, te asegures de que vayan a estar interesados en ella. Como todo lo bueno en la vida, no se trata de cantidad, sino de calidad.
Dominar el arte y la ciencia de pitcheo es difícil. Sin embargo, si sigues estos 5 sugerencias, tendrás una base sólida por la que comenzar.
LanceTalent vía Eureka-experts

miércoles, 28 de octubre de 2015

Tres actividades que debes hacer para desarrollar tu liderazgo

Los gerentes nuevos a menudo pasan gran parte de su tiempo resolviendo problemas inesperados y asegurándose de que sus grupos hagan su trabajo a tiempo, apegándose al presupuesto y a los estándares. Quizás se sientan desesperadamente fuera de control porque lo que es urgente – el trabajo diario, secuestra a lo que es importante: su trabajo en curso como gerentes y líderes.
 
Entonces, cuando instamos a los nuevos gerentes a enfocarse en tres actividades clave para desarrollar su habilidad de liderazgo, a menudo se resisten porque piensan que acabamos de agrandar aún más sus listas de cosas por hacer.
 
Pero los líderes fuertes y eficaces administran y lideran a través de su trabajo cotidiano. 
Definen, asignan, estructuran, hablan de, revisan y generalmente guían ese trabajo. Son maestros en usar el trabajo diario y sus inevitables crisis para realizar su trabajo como líderes y gerentes.
 
¿Cuáles son esas actividades clave y cómo logran realizarlas los gerentes exitosos?
 
1. Forjan confianza al aprovechar la oportunidad para demostrar su habilidad conforme hacen su trabajo diario, planteando preguntas informadas y ofreciendo sugerencias perspicaces. Usan las decisiones y elecciones diarias para ilustrar sus propios valores.
 
2. Forman un equipo usando problemas y crisis cotidianas para recordar a sus colegas el propósito del equipo y lo que más valora el mismo.
Explican sus decisiones en estos términos. Inmediatamente señalan a los miembros del equipo que violan las reglas de participación _ tratando a los demás de manera poco respetuosa, por ejemplo_ o a los que anteponen sus intereses personales sobre los del equipo.
 
3. Forman una red aprovechando las oportunidades permitidas por actividades rutinarias – una reunión habitual de jefes de departamento, por ejemplo – para armar y sostener relaciones con colegas fuera de su grupo.
Conscientemente abordan los problemas que involucran a otro líder de grupo en una forma tal que resuelve el problema y fomenta una relación de largo plazo. Comparten información proactivamente con gente externa que se beneficia de ella.
 
Una vez que los gerentes nuevos aprenden estas lecciones, ven su trabajo diario de forma distinta. Para cada actividad nueva, para cada problema inesperado, se toman un momento para dar un paso atrás y preguntarse:
¿Cómo puedo usar esto para fomentar la confianza? ¿Para formarnos y reforzarnos como equipo? ¿Para expandir nuestra red y fortalecerla?
 
Linda A. Hill es profesora de administración de empresas en la Escuela de Negocios de Harvard. Es autora de “Becoming a Manager”. Kent Lineback fue gerente y ejecutivo en el sector público y privado durante muchos años. Es coautor de “Collective Genius: The Art and Practice of Leading Innovation”.
Harvard Business School Publishing Corp.

viernes, 23 de octubre de 2015

7 actitudes útiles para eliminar las deudas

Muchas personas tienen actitudes raras respecto al dinero.
Hace unos días estaba comprando un traje cuando surgió la oportunidad de platicar con la vendedora. Era una chica extremadamente lista… hasta que empezó a hablar de finanzas.
“No sé cómo hay personas que comen afuera todos los días. Es demasiado caro. Yo solo puedo hacerlo de vez en cuando, pero no siempre. Prefiero traer mi comida”. Después de observarla le pregunté, “¿Por qué dices que es demasiado caro?”
Ella continuó diciendo que tenía varias deudas de préstamos estudiantiles que no le permitían hacer nada. Luego mencionó que tenía que mantener a sus tres hijos.
Puedo entender su problema porque el año pasado acabé de pagar lo que debía de mis estudios universitarios (50 mil dólares) y mis tarjetas de crédito (otros 50 mil dólares).  No tuve la oportunidad de decirle lo que te voy a decirte en estos momentos:
No puedes hacer dinero si no piensas correctamente sobre tus compromisos financieros.
Si te la pasas pensando en deudas, solo las atraerás. Sin embargo, si te concentras en la riqueza, la llamarás. En resumen, debes dejar de vivir para pagar lo que debes y empezar a trabajar en construir un patrimonio.
Déjame explicarte este concepto un poco más: cuando te la pasas cavilando sobre tus deudas, dejas que tu cerebro se ahogue en una actitud de desesperación. Entonces empiezas a trabajar largas horas (que no necesariamente significa trabajar inteligentemente) y a planear a corto plazo.
Del otro lado del espectro de la deuda está el bienestar financiero. Por supuesto, ganar dinero es una experiencia más positiva que lidiar con deudas infinitas. Cuando enfocas tu cerebro en generar un patrimonio, lo encaminas a pensamientos de prosperidad y poder.
No se trata de ignorar tus deudas, sino de cambiar tu actitud para no frustrarte con ellas.
Aquí van siete tips rápidos para empezar a cambiar tu perspectiva respecto a las deudas.
1. Piensa en riqueza, no en deudas. Si ya vas a pasar gran parte de tu tiempo pensando en dinero, ¿por qué no hacerlo de manera positiva? Planear ganar dinero te lleva a ser más creativo, mientras que frustrarte con las deudas solo te apaga.
2. Paga tus deudas con ganas. La próxima vez que te llegue un cobro, cúbrela con gusto. Si lo haces con molestia estás admitiendo dos cosas: 1) El dinero no te llega con facilidad, y 2) No estás disfrutando salir de la deuda.
3. Bendice todo lo que tienes. Apreciar lo que posees te permite generar más. Básicamente le estás diciendo a tu cerebro “Más de esto, por favor”. Haz un inventario de todo lo que posees y da las gracias por ello.
4. Aléjate de las personas en “bancarrota moral”. Hay cientos de individuos que tienen miles de trucos para alcanzar la riqueza. Aléjate de estos charlatanes. El dinero llega con un esfuerzo constante y al conocer a las personas correctas que puedan conectarte con los socios adecuados.
5. Deja de compartir las deudas. Los pensamientos tienen poder y las palabras también. Si te la pasas quejándote de tus deudas con los demás, no atraerás a las personas que puedan ayudarte a generar los ingresos que necesitas. De nuevo, no se trata de ignorar las deudas si no de darles su peso justo en tu vida.

6. Inspírate. Atrévete a pedir una prueba de manejo del automóvil que tanto deseas. Visita mansiones, planea las vacaciones de tus sueños. Empezarás a pensar “¿Cómo puedo obtener esto?”.
7. Date un gusto. No puedes vivir atado a tus deudas. No es que vayas a gastar todo tu dinero en tenedores de oro, pero comprar alguna cosa que deseas (de manera inteligente) de vez en cuando ayudará a tu autoestima y esto a su vez afectará tu cuenta bancaria.

Tomado de SoyEntrepreneur.com, escrito por Daniel Ally

miércoles, 21 de octubre de 2015

Tenés ganas de emprender? Tomá nota de estos consejos rápidos

Si estás pensando en abandonar tu trabajo para crear y lanzar tu propio negocio, has de tener en cuenta que te vas a encontrar un mundo lleno de obstáculos. No viene mal, antes de lanzarse, tener en mente una lista de consejos rápidos que te ayudarán a decidirte, te animarán y te encaminarán en los primeros pasos que debes tomar para convertirte en tu propio jefe.
  • Asegúrate que emprendes en algo que te gusta y conozcas muy bien. Busca un nicho de mercado y sé el mejor.
  • Ten siempre muy presente los riesgos que tomas.
  • Valida al máximo tu idea de negocio antes de dejar tu trabajo.
  • Recuerda que empezarás el triatlón más apasionante de tu vida.
  • Ten siempre un plan B por si fracasas, y prepárate para fracasar.
  • Sé muy flexible ante los cambios que deberá afrontar tu proyecto.
  • Ten en cuenta la opinión de terceros. Puedes aprender mucho de los demás.
  • Ten muy claro para qué emprendes un negocio.
  • Márcate desde un inicio unos objetivos ambiciosos pero asequibles.
  • Busca unos buenos compañeros de viaje: forma un gran equipo.
  • Necesitas tener  un plan A, un  plan B y un plan C.
Esta lista es solamente una pequeña recopilación de consejos que debes tener en cuenta si decides unirte al mundo emprendedor. Pero estos consejos no te advierten de los obstáculos que puedes encontrarte.

Los emprendedores se enfrentarán a  muchos  miedos, riesgos y peligros que no están asociados directamente con el negocio pero que pueden asestarle un susto no esperado.

Los emprendedores deben prepararse mentalmente para superar todos sus miedos, y sobre todo, los riesgos y peligros que se encontrarán durante el largo camino que están dispuestos a iniciar. Deben pensar con cuidado para asegurarse que serán capaces de aceptarlos y manejarlos, planificando todos los imprevistos que puedan surgirles.

tomado de : Eureka-Experts.com

lunes, 19 de octubre de 2015

LA SABIDURIA DE LAS ORGANIZACIONES Y EL CI COLECTIVO

A finales de este siglo, un tercio de la población laboral activa de los Estados Unidos serán «trabajadores del conocimiento», es decir, personas cuya productividad estará orientada hacia el aumento del valor de la información (va sea como analistas de mercado, escritores o programadores de ordenador). Peter Drucker, el eminente experto del mundo empresarial que acuñó el término «trabajadores del conocimiento», señala que la experiencia de estos trabajadores es altamente especializada y, dado que los escritores no son editores ni los programadores de ordenadores son distribuidores de software, su  productividad depende de la adecuada coordinación de los esfuerzos individuales en el seno de un equipo. Hasta ahora, la gente siempre ha trabajado en cadena pero, según Drucker, en el caso de los trabajadores del conocimiento «la unidad de trabajo no será el individuo sino el equipo». Por ese mismo motivo es por lo que la inteligencia emocional —las habilidades que fomentan la armonía entre las personas— será un bien cada vez más preciado en el mundo laboral.

La forma más rudimentaria de equipo de trabajo organizativo es la reunión —ya sea en una sala de juntas, en una sala de conferencias o en una oficina—, un elemento insoslayable del trabajo de cualquier grupo de ejecutivos. La reunión —la confluencia de personas en una misma habitación— no es sino una forma evidente y algo anticuada de trabajo, dado que las redes electrónicas, el correo electrónico, las teleconferencias, los equipos de trabajo, las redes informales, etcétera, están convirtiéndose en nuevas entidades funcionales dentro del mundo empresarial. Bien podríamos decir que si el organigrama jerárquico constituye el esqueleto de una organización, estos componentes humanos constituyen su sistema nervioso central.

Dondequiera que la gente se reúna a colaborar, ya sea en una reunión de planificación organizativa o en un equipo de trabajo que aspira a la creación de un producto común, existe una sensación muy real de una especie de CI grupal que constituye la suma total de los talentos y habilidades de todos los implicados. Y es este CI el que determina lo bien que cumplen con su cometido.

Pero el factor más importante de la inteligencia colectiva no es tanto el promedio de los CI académicos de sus componentes individuales como su inteligencia emocional. En realidad, la verdadera clave del elevado CI de un grupo es su armonía social. Es precisamente la capacidad de armonizar la que determina el que, manteniendo constantes todas las demás variables, un determinado grupo sea especialmente diestro, productivo y eficaz mientras que otro —compuesto por individuos cuyos talentos sean equiparables— obtenga resultados más pobres. 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Los 5 sacrificios que deben hacer los emprendedores para triunfar

El emprendimiento te da la oportunidad de hacer algo que quede reflejado en el mundo y que mejore la vida de las personas. Te da la oportunidad de tener libertad financiera y, lo más importante para mí, libertad en mi tiempo. Antes de llegar a esta satisfacción y realización, es casi seguro que tendrás que hacer sacrificios.

1. No tener un trabajo que te gusta en todos sus aspectos

Muchas personas optan por involucrarse con un negocio propio porque les gusta algún aspecto de él: un chef abre un restaurante, un periodista dirige un periódico o un actor se reconvierte como productor de películas. Debido a que hay otros tantos aspectos en la gestión de una empresa, como son el reclutamiento, las ventas, la contabilidad, el marketing, los recursos humanos, y muchos más, un emprendedor tendrá que probablemente sacrificar un trabajo que les guste. Se convierte en un administrador.

2. Con los ingresos

Dado que los fondos en una startup normalmente son limitados, es posible que tengas que vivir de los ahorros personales o ingresos de otros trabajos. Planea estar preparado con anticipación para esta posibilidad, y obviamente, no se puede vivir sin ingresos, especialmente si eres el responsable de una familia.

3. Con el control de tiempo

Muchas personas que inician un negocio propio creen que serán más capaces de controlar su tiempo si son su propio jefe. Esto no es necesariamente así. Un nuevo negocio requiere una enorme cantidad de tiempo y energía, y exactamente cuánto tiempo y cuando no siempre es predecible.

4. Con la seguridad

Por supuesto que planeas tener el mayor cuidado posible al proporcionar algún tipo de seguridad para ti y para tu familia mientras inicias el nuevo negocio. Esta planificación incluye estudios de viabilidad, estudios de mercado y un plan de negocios con metas y objetivos medibles. Por otro lado, ocurren cosas que no son siempre predecibles. ¿Puedes tú y tu familia sacrificar la sensación de seguridad por un tiempo?

5. En la vida social y las relaciones personales

Tendrás que hacer todo lo posible para minimizar el impacto que provocará en tu vida social y en las relaciones personales el inicio de tu nuevo negocio, pero es inevitable que las tensiones de una startup te afectarán en todo lo que hagas. Planifica para trabajar duro en mantener una comunicación abierta con tus amigos y con la familia. Necesitarás su apoyo en los buenos y en los malos momentos.
Puedes prepararte mentalmente para estos sacrificios. Piensa con cuidado para asegurarte que serás capaz de aceptarlos y manejarlos, planificando cómo acomodarlos. ¡Buena suerte en tu empresa!
INC.com vía Eureka-Experts.com