
2- Tratar con el mundo de los negocios.
3- Aprovechar oportunidades profesionales interesantes y satisfactorias.
4- Tomar como ciudadano decisiones bien fundamentadas de interés público.
5- Enriquecer la mente.

Entre Ecuador y Japón, ¿cuál país cree usted que es más emprendedor? Si su respuesta fue Ecuador, está en lo correcto. La respuesta es lógica, permítame explicarle el porqué. Imagine que tiene trabajo asegurado desde que se gradúa de la universidad, con un buen salario, beneficios adicionales y un claro plan de carrera y crecimiento en el largo plazo. En ese contexto, ¿se arriesgaría usted a invertir sus ahorros para iniciar un negocio que pudiera fracasar? Eso es lo que pasa en Japón, es un entorno con tantas certezas y recursos que asumir el riesgo de emprender se ve con una distancia prudente y hasta con aversión.
En cambio, en Ecuador, el emprendimiento es una opción que tiene cada vez más protagonismo porque es la única opción de madres cabeza de familia, de profesionales que no hallan empleo en sus áreas de especialización, de ex funcionarios públicos que fueron despojados de sus cargos luego de años de ejercicio, entre otros varios perfiles. Entonces, ¿cuál es la diferencia con Japón? La falta de certezas. Esto hace que, en Ecuador, al igual que en otros varios países en desarrollo africanos y sudamericanos, la tendencia a emprender sea mayor. Es decir: a mayor incertidumbre, menor aversión al riesgo.
Esta afirmación se sustenta en las cifras del Monitor Global de Emprendimiento 2013 (GEM, por sus siglas en inglés), la más importante investigación en el mundo sobre la relación entre emprendimiento y desarrollo económico local, aplicada en 69 países. Según el GEM, el podio mundial de emprendimiento está ocupado por Zambia, Nigeria y Ecuador, en ese orden. Mientras que en los países menos tendientes al emprendimiento son Italia, Japón y Francia.
El GEM tiene una visión amplia del emprendimiento y se focaliza en el papel que juegan los individuos dentro del proceso emprendedor. A diferencia de otras mediciones, que se enfocan en el número de nuevas empresas, el GEM estudia el comportamiento de los individuos respecto de iniciar y gestionar sus propios negocios y, para ello, reconoce tres componentes: actitudes, actividades y aspiraciones.
La combinación de estas variables permite generar el indicador insignia del GEM, conocido como Índice de Actividad Emprendedora Temprana (TEA, por sus siglas en inglés), que recoge la proporción de adultos con intención de emprender o que ya están dando sus primeros pasos con empresas de hasta 42 meses de vida. Por eso, la TEA se ha convertido en un referente mundial del dinamismo del emprendimiento en los países y, durante la última década, ha sido la única fuente de datos comparables de las sociedades frente a sus negocios nacientes. En 2013, Ecuador registró una TEA del 36%, que significa que uno de cada tres ecuatorianos está emprendiendo o tiene serias intenciones de emprender en el corto plazo.
Un punto interesante en el análisis son las motivaciones. El GEM muestra que hay más personas dispuestas a emprender por oportunidad que por necesidad. Esto es buena señal, pues, por lo regular, los negocios que responden a problemas identificados en el mercado tienen mayores expectativas de éxito que los que nacen por supervivencia. Sin embargo, la diferencia no es mayor en Ecuador, mientras que, en los países innovadores, los emprendimientos por oportunidad son más del doble de aquellos nacidos por necesidad.
Además de una limitada expectativa de vida, los emprendimientos por necesidad presentan otro problema: su capacidad de generación de empleo tiende a ser muy baja. Según el GEM Ecuador 2013, la mayoría de nuevos emprendimientos son unipersonales, unos pocos generan entre 1 y 5 empleos y un número marginal abre más de seis plazas. Asimismo, este tipo de emprendimientos son, en buena parte, oferta de servicios versus un escaso componente de transformación (valor agregado). Este dato es clave, ya que demuestra un retraso en el contexto regional, sobre todo respecto de la Colombia, Brasil, Chile y Argentina, donde la oferta de transformación es significativamente superior a la del Ecuador.
Respecto de la composición por género, el GEM Ecuador afirma que hombres y mujeres emprenden, prácticamente, por igual. La diferencia está en que la mayoría de mujeres emprende por necesidad. El nivel de educación es otra muestra de que la calidad de los emprendimientos. En Ecuador, más de la mitad de los nuevos emprendimientos son fundados por personas sin instrucción formal o solo con instrucción primaria y/o secundaria. Esta es otra alerta, pues a mayor nivel de educación, mejores probabilidades de éxito tiene un negocio.
La juventud es una constante entre los emprendedores ecuatorianos, pues cerca de un 70% está en el rango etáreo de 18 a 44 años. Sin embargo, el estudio 2013 muestra la creciente tendencia a emprender en adultos mayores de 65 años.
Este estudio se aplicó en Ecuador, por primera vez, en 2004. Por falta de presupuesto, se suspendió la investigación los cuatro años posteriores y se la retomó en 2008. Desde entonces, se la ha venido ejecutado anualmente.
Cuando emprendes y finalmente decides lanzar tu start-up – y da igual si es una tienda on-line o un marketplace – prepárate para un largo camino de la incertidumbre. Cuanto más lejos quieras llegar, mayores obstáculos tendrás; y esto, lo saben todos los emprendedores exitosos.
Emprender está de moda, pero no es una “profesión” fácil, no es para cualquier persona, ya que tú tendrás que tomar las decisiones. Serás tu propio jefe y serás tú quién te marques los objetivos que te propones alcanzar con tu start-up.
Un día estarás muy contento porque un cliente te ha comprado tu producto o servicio, otro día estarás muy decepcionado porque uno de tus empleados abandona tu proyecto. Tarde o temprano llegará el día en el que tienes la sensación de que todo el mundo ha conspirado contra ti o contra tu idea. Comenzarás a dudar sobre si lo has hecho bien metiéndote en esta aventura y comenzarás a compararte con tus amigos que tienen un trabajo fijo e ingresan un sueldo mes a mes.
Ante estas situaciones, la realidad nos muestra que son pocos los que se enfrentan a las dificultades o imponderables y salen ganadores. Son pocos los que se levantan y siguen. La mayoría desiste y renuncia a seguir. El mundo está lleno de personas con ideas extraordinarias sin éxito, a quienes les faltaba un ingrediente: la perseverancia.
La perseverancia (o persistencia o tenacidad) es la capacidad para seguir adelante a pesar de los obstáculos, dificultades, desánimo, aburrimiento, frustración, o los propios deseos de rendirse. La persona perseverante termina lo que ha empezado, vuelve a intentarlo tras un fracaso inicial, persigue sus objetivos y se mantiene concentrada y trabajando en su tarea.
La perseverancia es algo que suele ser admirado por los demás. Quién no sintió admiración por aquel maratoniano que, a pesar de estar exhausto, sin apenas poder correr, siguió adelante andando hasta cruzar la línea de meta, demostrando así un gran espíritu de lucha y superación.
Un gran ejemplo de perseverancia en la historia es el de Tomas Edison, quien tuvo que experimentar más de 1.000 “fracasos” antes de inventar la bombilla eléctrica. Dijo que “el genio es un 99% transpiración y un 1% inspiración”.
Hellen Keller se quedó sorda, muda y ciega tras una enfermedad con poco más de un año de edad. A pesar de este tremendo obstáculo, no solo logró aprender a comunicarse con los demás, sino que fue la primera persona sordomuda en conseguir un título universitario
En general, persistir ante el fracaso es difícil, puesto que el fracaso produce una emoción desagradable que hace que las personas deseen dejarlo y mirar hacia otro lado. La persistencia requiere vencer esta tendencia a abandonar.
¿Cómo son las personas perseverantes? ¿Qué les diferencia de los demás?
Desde mi punto de vista, las personas más perseverantes son aquellas que:
Las personas con mayor autoestima perseveran mas, ya que tienen una mayor confianza en su capacidad para tener éxito. Además, las personas con autoestima más alta son mejores a la hora de decidir cuándo persistir y cuando abandonar.
Para muchos es muy importante también el apoyo de su pareja o familia. Sin la ayuda de ellos es difícil preservar y la posibilidad de abandono aumenta exponencialmente.
Aunque es cierto que la perseverancia no garantiza el éxito, es imposible tener éxito sin perseverancia.
Así pues, la perseverancia se convierte en la mejor arma de un emprendedor para alcanzar el éxito, muy por encima de dinero o los contactos entre otras cosas, ya que el luchar sin descansar y sin temor al fracaso nos llevará por un camino cuyo único destino será el éxito.
autor: Urs Rothmayr. Dirrecto del Founder Institute Barcelona Chapter.
fuente: Eureka-Startups